HAMBRE DE CARICIAS.
El reforzamiento en nosotros los humanos es un procedimiento mediante el cual la aplicación de un estÃmulo hace que aumente la probabilidad de que una conducta se repita en el futuro. Hay una variedad de ellos, en el momento se trae al actual artÃculo el reforzador afectivo en la relación con nuestros seres amados e importantes en nuestra vida.
Recordando en estos momentos, lo que les les digo a mis estudiantes que a las personas que más amamos son a las que más daño les causamos sin pretender herirlos; bien sea por que repetimos las historias de nuestros padres o no sabemos cómo hacer para educar a nuestros hijos por ejemplo; realizamos las cosas como creemos que están bien, o por las circunstancias de la vida; asà mismo les manifiesto que como persona no puedo dar lo que no poseo o no conozco entre estas manifestaciones tenemos el afecto entre muchos otros.
De allà que, dentro las necesidades del cuerpo y el espÃritu, tanto a nivel biológico como psicológico, les hablo de la necesidad de ser tocados y/o reconocidos por los demás. Cuando hablo de caricias no me estoy refiriendo simplemente al contacto fÃsico que muy importante sino a “cualquier acto que implique el reconocimiento de la presencia del otro" según lo menciona Eric Berne, (1966) quien plantea en su teorÃa psicológica llamada análisis transaccional; que todo ser humano tiene la necesidad esencial de ser tocado y de ser reconocido por otros. A estas necesidades las llamó “hambres”. Hoy conversare en particular del hambre de caricias.
Se tiene en entonces, que dentro del reforzador afectivo las diferentes manifestaciones que se dan como señal de aprecio, afecto, estima,amistad; como lo es el beso, llamadas cordiales, palabras agradables, regalos, acompañar a eventos especiales o actividades de su agrado,recordar dÃas significativos, que reconozcan al otro como persona que existe y tiene un valor,valÃa y es lo suficientemente importante como para darte su atención.
Si analizamos, la situación actual que se vive en nuestra Venezuela tenemos “hambre de caricias” los padres que vimos partir nuestros hijos, los hijos que vieron partir a sus padres viven esperando su regreso; la pareja que vio irse a su conjugue, las familias desmembradas porque falta del hermano (a), la tÃa(o), la sobrina (o), los abuelos, los amigos entre otros; seres amados que han partido quedan los brazos vacÃos sin poder estrecharse o acariciar las palabras quedan cortas… en las despedidas es notoria el “hambre de caricias” que se padece en la mayorÃa de los hogares Venezolanos, los nidos quedan vacÃos.
En relación con lo anterior, se podrÃa señalar que ese conjunto de sentimientos y acciones afectivas que se dan de manera desinteresada y se comparten con todos aquellos personas que están a nuestro alrededor; son los que llenan nuestro estómago para no sentir un vacÃo y percibir que siempre falta algo. El afecto, debe cuidar, cultivar y promover como un aspecto significativo de la vida.


